Colágeno, la proteína de la firmeza

Colágeno, la proteína responsable de la firmeza de la piel

Seguro que has oído hablar del colágeno, una de las principales fibras de todos los tejidos del cuerpo (no solo de la piel). Te contamos qué es, por qué es tan importante y cómo sacarle provecho en tu belleza.

Es la proteína más abundante en los mamíferos, y está presente tanto en la piel como en todo el resto del cuerpo: desde los órganos a los cartílagos, pasando por músculos, tendones, huesos, articulaciones, cabello, venas, arterias y todo tipo de tejidos conectivos del organismo. A nivel cutáneo, es la principal responsable de la firmeza, y se encarga de mantener unidas y en buen estado todas las estructuras. Sin embargo, y aunque el cuerpo la produce de forma natural, esta proteína está muy relacionada con la juventud, y según van pasando los años, su producción empieza a declinar y, por si no fuera suficiente, el colágeno que producimos es de peor calidad, se desestructura y pierde sus propiedades, rompiéndose con facilidad.

Por eso, llega un momento (aproximadamente a partir de los 30 años), en el que nuestros fibroblastos, las células encargadas de “fabricar” tanto el colágeno como la elastina (otra proteína que tiene mucho que ver con la firmeza, la flexibilidad y la juventud de la piel), necesitan una ayuda extra.

¿Qué ocurre cuando falta colágeno?

Dado que es la principal fibra de sostén de la piel, es lógico que, a medida que disminuye, esta pierda tono, tersura, firmeza y elasticidad, dando paso en primer lugar a las líneas de expresión, y, a continuación, a las arrugas y a la flacidez. Pero mientras el cutis se arruga,  la escasez de colágeno también empieza a notarse en todo el resto del cuerpo. Por su parte, los músculos pierden tono,  los huesos ven cómo su densidad disminuye y aparece la osteoporosis; los vasos sanguíneos se vuelven más rígidos, el cabello se torna quebradizo y pierde brillo, e incluso los órganos lo notan, viendo sus funciones disminuidas.

Cómo sacarle partido

Una vez comprendida la importancia que tiene el colágeno no solo para la belleza, sino también para la salud, es el momento de plantearse cómo podemos aportarle al cuerpo el que va perdiendo y no es capaz de reponer. Y aquí está la clave, pues para que sea realmente eficaz no basta con administrarlo (ya sea vía oral, tópica o intradérmica), sino que lo ideal es que el organismo lo sintetice por sí mismo. Por eso, a nivel cosmético, los productos que incluyen colágeno (por lo general, de origen marino) benefician a la piel a nivel de hidratación pero no son capaces de sustituir o reparar el colágeno real. Para ello, habrá que recurrir, tanto en cosmética como en medicina estética, a los inductores de colágeno: sustancias (como el ácido poliláctico, los hilos tensores o la policaprolactona) y tratamientos (como la radiofrecuencia) que favorecen la síntesis de colágeno nuevo por parte del organismo.

¿Cómo aplicarlo en mi piel?

Las principales vías son la tópica (cosmética aplicada sobre la piel), la oral (con preparados entre los que destacan los de colágeno hidrolizado) y la intradérmica, por medio de inyecciones en la dermis de sustancias inductoras de colágeno. ¡Ojo! La molécula de colágeno es muy grande, y por eso no se absorbe correctamente a nivel dérmico ni oral.

Por vía oral

Los últimos estudios publicados en la prensa científica demuestran que el colágeno hidrolizado aumenta su biodisponibilidad y se absorbe mejor, con efectos que se notan tanto en la piel como en el aparato locomotor, a todos los niveles.

Dónde encontrarlo

Las principales fuentes de colágeno en la naturaleza vienen del reino animal: carnes, pescados, huevo y lácteos, fundamentalmente. Sin embargo, la cantidad de colágeno que el organismo puede extraer (y, sobre todo, aprovechar) de la alimentación es limitada. La gelatina (comprueba siempre la etiqueta) es una buena opción.

También ahora podrá encontrarlo en productos científicamente desarrollados como es el Naara de Jeunesse

Tipos de colágeno

Existen hasta 21 tipos diferentes de colágeno, de los cuales los más relevantes son los cuatro primeros:

Colágeno I

Está presente en la piel, los tendones, los huesos, la dentina y la córnea. Su principal función es la resistencia al estiramiento.

Colágeno II

Lo encontramos en cartílagos, humor vítreo y discos intervertebrales.

Se encarga, entre otras funciones, de la resistencia a la presión.

Colágeno III

Está en la dermis, los vasos sanguíneos, los pulmones y el hígado. Su tarea más importante es la de servir de sostén de otros órganos.

Colágeno IV

Presente en los epitelios, los endotelios y los músculos. De él depende la firmeza y la sujeción de los tejidos, tanto a nivel interno como en la piel.

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